Secretos del Metro: París

El metro de París no es el más antiguo, ni el más transitado, pero sí el que ha dado nombre al medio de transporte más popular de nuestro tiempo. Una red laberíntica llena de rincones secretos y túneles espeluznantes.

Un poco de Historia

El metro de París nació de la necesidad de descongestionar la zona metropolitana en un momento en que, sobre tierra, la ciudad ya era pionera en movilidad urbana. La red de ferrocarril suburbano ya existía en Londres y Moscú a finales del siglo XIX. A diferencia de estas ciudades en París, cuyas líneas de metro transcurren muy cerca de la superficie, la técnica empleada para la construcción original fue la de “derrumbar” la calle, construir las vías y cerrar el túnel.

Su inauguración coincide simbólica y cronológicamente con el siglo XX, concretamente el 19 de julio de 1900. La compañía pública dependiente del ayuntamiento que gestionó la obra, Compagnie du chemin de fer métropolitain de Paris, daría nombre a lo que hoy se conoce como “Metro” en todos los rincones del mundo.

Paris_Metro_construction_03300288-3

A la antigua usanza: demoler la calle, construir el metro y taparlo todo otra vez. (fuente: Archives du patrimoine photographique)

En 1903 el metro sufrió una gran catástrofe en la estación de Couronnes, cuando ochenta y cuatro pasajeros murieron asfixiados tras declararse un incendio en un tren y demorarse la evacuación a la superficie por negligencia colectiva de técnicos y pasajeros. Ni siquiera esta tragedia, bautizada por la prensa de la época como “Nécropolitain”, pudo detener el imparable avance del metro.

Paris_metro_1937

Ya en 1937 el metro de Paris tenía una gran capilaridad. La red de líneas de metro, sin contar los ferrocarriles RER, permanecería practicamente inalterada hasta 1998.

El metro parisino conoció un desarrollo muy rápido durante el periodo de entreguerras. Hacia el final de los años ’30 contaba con catorce líneas que siguen componiendo la mayor parte de la red actual. La extrema densidad hizo que en una fecha simbólica las autoridades decidieran cerrar algunas estaciones por su proximidad con otras paradas: el 2 de septiembre de 1939, un día antes de la declaración de guerra de Francia a Alemania por la invasión de Polonia, los empleados de metro fueron llamados a filas forzando el cierre de las estaciones más prescindibles.

Wermacht_Paris_metro

Beweg deinen Arsch nach innen, Fritz… Soldados alemanes apretujados en el metro, París 1941. (fuente: Bundesarchiv)

Tras la derrota francesa y durante la ocupación alemana (1940-1944) los judíos estaban obligados a viajar en el último vagón, bautizado como “la synagogue”. El metro era lugar de encuentro clandestino de miembros de la resistencia y un lugar peligroso para los soldados de la Wermacht. Con la imposición del toque de queda y la restricción del tráfico rodado, para los parisinos era muy importante no perder el último metro a las once de la noche, por lo que los trenes circulaban frecuentemente a su máxima capacidad, sin apenas mantenimiento. Al término del conflicto, las piezas de rodadura estaban muy deterioradas y se produjo la novedosa introducción de trenes con ruedas de goma para un menor desgaste y mayor confort, un sistema copiado posteriormente por ciudades como México y Montreal.

El metro de París hoy

Como hemos visto, la extrema capilaridad del metro viene de lejos y hace que se puedan encontrar dos estaciones a menos de 450 metros en algunos tramos. No obstante, el centralismo del diseño original hace que los viajeros más alejados tengan que acercarse irremisiblemente al centro para completar su trayecto.

La estación subterránea más grande del mundo es Châtelet-Les-Halles, con cinco líneas de metro y tres de ferrocarril RER. La línea Météor, inaugurada en 1998, es una de las más automatizadas del mundo. Cuenta con sólo nueve paradas de extremo a extremo, para exacerbar la sensación de rapidez. Los franceses una vez más abrieron camino en la alta velocidad subterránea igual que ya habían hecho con el TGV sobre tierra. El metro cuenta incluso con trasbordos de “alta velocidad” donde pequeñas bolas de metal en movimiento incrustadas en el suelo aceleran a los pasajeros hacia una cinta transportadora rápida que circula el doble de rápido que las normales.

sortie-rer-chatelet-les-halles-2015-l

Proyecto de renovación de la estación Les Halles, con final previsto en 2016. (fuente: cremeriedeparis.com)

El metro de París fue instigador de un sistema de billetes mayoritariamente integrado, donde un mismo ticket permite trasbordos ilimitados entre varias líneas y otros medios de trasporte de la zona 1. También cuenta con estaciones con paneles que se alinean entre vagones y andén, para evitar suicidios. En muchos casos las escaleras de acceso a los andenes están separadas entre “subida” y “bajada”, con el fin de evitar encontronazos entre viajeros. Los trenes circulan en el sentido europeo (ida por la derecha, vuelta por la izquierda). Las líneas se identifican por colores, no comparten tramos y no hay bifurcaciones con distinto destino. La designación del trayecto de ida o vuelta corresponde a la estación final de cada sentido. Todo esto hace que la orientación en el metro sea muy intuitiva.

El metro y el arte

Probablemente el legado artístico más reconocible del metro de París son las entradas de las estaciones estilo Art Nouveau diseñadas por Hector Guimard, que todavía hoy adornan las calles de la capital francesa. La arquitectura interior característica, con techos curvados cubiertos de azulejo, añade un toque de encanto en los andenes. Hay múltiples paradas con temas distintivos y decoraciones específicas, que basándose en el nombre de la estación expanden sobre detalles artísticos, tecnológicos o históricos para amenizar la espera de los viajeros.

metropolitain

Arte para las masas. Escalera de acceso a la parada Anvers de la línea 2, en el Boulevard de Clichy (Montmartre).

Con semejantes dosis de glamour en una ciudad ya de por sí fotogénica, el metro parisino ha sido protagonista de muchos momentos cinematográficos. Como muestra, una divertida escena de la película Paris, je t’aime (2006), los apuros de un turista con la idiosincracia local.

·

Estaciones fantasma

Como ya hemos visto, algunas estaciones fueron abandonadas definitivamente al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Es el caso de Arsenal (línea 5), Champ de Mars (línea 8) y Croix-Rouge (línea 10). Algunas de sus entradas clausuradas son perfectamente identificables desde la calle. Los andenes de dichas estaciones son visibles desde los vagones al circular entre las estaciones contiguas.

croix rouge

Definitivamente, has perdido el tren. (fuente: adventureworldwide.net)

Mención especial merece la estación de Saint-Martin (líneas 8 y 9), clausurada al inicio de la guerra, posteriormente reabierta y finalmente abandonada hacia el final de los años ’40 por su proximidad a otras paradas. Además de ser la única con dos niveles de vías, alberga anuncios de época pintados sobre azulejo perfectamente conservados.

saint-martin

Estación abandonada de Saint-Martin. (fuente: pridian.net)

Las estaciones fantasma se utilizan en algunos casos como aparcamiento de trenes de reserva, pero también pueden ser escenario de montajes publicitarios y artísticos, como el de la Nuit Blanche 2010.

·

Existen estaciones que nunca llegaron a entrar en servicio, quedando parcialmente inacabadas. Es el caso de Haxo y Porte Molitor, sin acceso directo a la calle y escondidas en la maraña de túneles de conexión no transitados por trenes. En internet se puede encontrar mucha información y fotos de estas estaciones, pero sin duda una de las mejores fuentes es Sleepcity.net, escrita por un grupo de mochileros australianos especializados en descubrir los rincones más recónditos del underground urbano. Es de lectura obligada la entrada sobre el metro de París, por lo hilarante de las descripciones y por la calidad de las fotografías. Como ellos mismos cuentan, “…los vigilantes que nos daban el alto se sorprendían al registrarnos porque esperaban encontrar graffiteros con sprays de colores, no unos lunáticos con cámaras Canon 1D y abundante variedad de objetivos”. Descacharrante.

Monstruos durmientes. Imprescindible para fanáticos del furtivismo metril bajotierrero. (fuente: sleepcity.net)

Si a todo esto añadimos que varias estaciones han sido reubicadas, levemente desplazadas o simplemente reconstruidas en el mismo lugar, el número de escaleras, andenes y túneles en desuso se multiplica, creando un aura de misterio muy atrayente para les mecs intrépides. El metro de París puede presumir de ser el más transitado ilegalmente en todo el mundo.

Cataphiles: Paris rave on

Hace unos meses Estefanía Bedmar posteó en su blog esta magnífica entrada sobre los cataphiles, un colectivo de ravers empedernidos que han conseguido penetrar el subsuelo de París en su afán por encontrar lugares sórdidos o simplemente seguros para lo que viene siendo, mayormente, montar raves y bailar hasta que el cuerpo aguante. Debido a su antigüedad e intensa historia, la ciudad posee gran cantidad de túneles, huecos y pasadizos hacia catacumbas y otras estancias subterráneas. El acceso fue prohibido hace varias décadas, pero la propia complejidad del sistema hace que siempre existan nuevas vías de entrada, a través de las alcantarillas.

La productora valenciana Barret Films ha creado un mini-documental interactivo buenísimo con videos de los ravers moviéndose por las galerías y algunas de sus fiestas.

·

Anuncios

3 comentarios

  1. interesantísimo! es asombroso todo lo relativo al enjambre del metro de París.

  2. pd: gracias por la mención! 🙂

    1. Me alegro que te guste, gracias a ti por la inspiración!

A %d blogueros les gusta esto: