Flashback: Arcade

En la segunda entrega de nuestra serie de arcades clásicos, el juego que sacó a la Unión Soviética del paleolítico informático y de paso volvió loco al mundo capitalista: Tetris.

Año de lanzamiento: 1984

Ente: Academia de las Ciencias de la URSS (¡..toma ya..!)

Tipo: Puzzle

Creador: Alexey Pajitnov (el maromo de la barba)

Sinopsis: No hay sinopsis. Tetris consistía en encajar, en líneas horizontales, piezas de distintas formas y colores, imprimiéndoles un movimiento de rotación, de manera enfermiza y cada vez más veloz. A medida que se van acumulando sin que consigamos una línea horizontal, las piezas se acercan a la parte superior y por lo tanto dificultan el encaje de las que vienen detrás. Un infierno. A día de hoy se sigue considerando uno de los juegos más adictivos y más jugados de la historia.

Escenario: No hay escenario. A través de un espacio vertical diáfano se precipitan las dichosas piezas sin que nada nos distraiga de la ardua tarea de encajarlas. En la versión de Atari que inundó los salones recreativos a finales de los ochenta, se incluyó un gráfico que recordaba remotamente a la torre de una iglesia ortodoxa, de las de cúpula en forma de merengue, por eso de la ambientación y tal.

Armamento: La única opción de la que disponemos es rotar las piezas sobre su eje, bien en sentido de las agujas del reloj, bien en sentido contrario, además de moverlas longitudinalmente o hacerlas bajar más rápido. No hay nada que pueda detener la caída de las condenadas.

Protagonista: Aunque el verdadero protagonista son las puñeteras piececitas, hay un personaje entrañable en la versión de Atari que tiene un hueco en el corazoncito de muchos jugadores: el bailarín cosaco que celebraba con brío nuestro éxito cada vez que superábamos tres pantallas. Moviendo alegremente su cabeza y sus brazos, este bailarín salido de detrás de una puerta saltaba y brincaba mientras los jugadores más impacientes apretaban impulsivamente el botón para intentar cogerlo del pescuezo con un bastón de madera.

Los malos: La ley de la gravedad, y aquella otra que decía que “dos cuerpos sólidos no pueden ocupar un mismo lugar en el espacio al mismo tiempo”. También unos bloquecitos que aparecían en las pantallas avanzadas, para impedir la caída de nuestra piezas.

Dificultad: Alta. Las primeras pantallas eran muy asequibles, pero cuando la cosa se ponía fea, había que atarse bien los machos porque una pieza mal colocada podía dar al traste con la partida en un plis-plas.

Banda sonora: Taladrantes melodías de aire ruso que al cabo de unos minutos de juego hipnotizaban a jugadores y mirones por igual.

Tipo de jugador #1: Chica, con propensión a los fallos tontos en las pantallas fáciles, pero que se iba creciendo a medida que aumentaba la dificultad y la velocidad. Sabía perfectamente cuantos golpes había que rotar cada pieza para ponerla en la posición adecuada, incluso aquella en forma de “ese” que tenía dos variantes simétricas. Al cabo de seis o siete pantallas entraba en estado de trance, y era capaz de gestas que ni de coña podía replicar en ningún otro videojuego. Cuando terminaba, grababa su record de tres letras con las iniciales del chico que le gustaba, y se iba tan contenta a por un refresco.

Tipo de jugador #2: Chico, brutote, incapaz de mezclar paciencia y habilidad en las dosis adecuadas para ser un hacha encajando piezas. Aunque jugaba principalmente a otros juegos, siempre guardaba una monedita para esos ratos en que los otros no estaban, o estaban ligando, o fumando… En su interior pensaba que, si se lo proponía realmente, sería capaz de ganar a esas estúpidas chicas. Obviamente sabía muy poco de la vida.

En fin, el que no se emocione al escuchar estas melodías, es que no tiene vodka en las venas.

трусливый грешником!

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