¿Viaje? ¡Fotos!

A estas alturas de año el ciudadano medio que aún tiene la suerte de conservar el trabajo ya habrá gastado la mayor parte de sus vacaciones, si no todas. No obstante, como dicen las agencias de viajes, “otoño es la mejor época para viajar”, así que este post va dirigido tanto a los afortunados como a los resignados.

Para cualquier aficionad@ a la fotografía, las vacaciones ofrecen una oportunidad ideal para darse un atracón de disparos en un entorno distinto al habitual, especialmente si implican viajes a lugares más o menos lejanos y por tanto la oportunidad de captar imágenes originales y evocadoras. Para irse de vacaciones con la intención de hacer fotos es conveniente pararse a pensar un segundo en detalles básicos e incluso banales que pueden ayudar a no arrepentirse a la vuelta, por no haber podido o sabido captar ese momento irrepetible.

Esta es una lista de consejos para optimizar fotográficamente las escapadas vacacionales.

ELIGE BIEN TU EQUIPO

Los usuarios de compactas y cámaras de lente fija en general van servidos con lo que su cámara disponga. Dichas cámaras disponen de un zoom óptico/digital más o menos potente que las hace versátiles en distintas situaciones. Nos centraremos aquí en los usuarios de cámaras con lentes intercambiables, tipo reflex (DSLR) o mirrorless. La disyuntiva suele venir cuando se dispone de varias lentes pero, por distintos motivos (generalmente: peso, espacio y/o riesgo), no se puede llevar todas. ¿Cuáles elegir?

  • Intenta cubrir el mayor rango posible, sin solapamiento de ópticas, siempre dentro de la lógica de tu viaje. El ejemplo más obvio, priorizar el angular en ciudad o el tele en espacios abiertos. Recuerda que un buen zoom, orientado a uno u otro entorno, reducirá el número de veces que tengas que cambiar de lente. Por supuesto, siempre se puede hacer el viaje usando un sólo objetivo, lo cual nos obligará a compensar las deficiencias de rango acercándonos o alejándonos (buena práctica).
  • Si dispones de una óptica fija de tamaño reducido, inclúyela siempre para tenerla de comodín en caso de lugares donde importe la discreción, o incluso por si te ataca el cansancio de llevar un zoom más pesado. Además, suelen ser lentes muy luminosas con las que podemos apurar en situaciones de poca luz y rascar alguna foto interesante. En general, ten en cuenta el peso y el tamaño, ya que seguramente vas a estar más cómodo con objetivos ligeros y no tan grandes.
  • Define la probabilidad de disparar de noche. Si no es muy alta, podrás viajar con lentes de aperturas menores y aprovecharte de su menor peso respecto a lentes equivalentes de mayor luminosidad.
  • Si tu cámara tiene modos para memorizar distintas configuraciones, dedica una tarde a ponerlos a punto y practicar un poco para familiarizarte. Según qué tipo de viaje hagas no habrá mucho tiempo para descubrir cómo funcionan una vez en ruta.
  • ¿Tienes un capricho? Alquila ese objetivo fantástico por el que nunca te decides a desembolsar lo que cuesta y aprovecha la escapada para probarlo a fondo.

CONOCE TU DESTINO

Echa un vistazo en Flickr o Google Maps y busca el destino de tus vacaciones. Mira lo que otros han hecho allí, bien para inspirarte o bien para evitar caer en los mismos tópicos. Si tienes que conducir o desplazarte a puntos no urbanos de acceso complicado, asegúrate que conoces la ruta y el nombre exacto del lugar: lleva un mapa, alquila coche con gps, estudia los trayectos de tren, etc. Dependiendo de la época del año habrá unas condiciones de luz diferentes. Si viajas al otro hemisferio, recuerda que la estación del año equivalente a la nuestra no necesariamente tiene las horas de luz distribuidas de igual manera durante el día. Existe la posibilidad de coincidir con festividades propias del lugar visitado, en cuyo caso aumentan las probabilidades de obtener fotos interesantes. Tirando de Wikipedia o en esta web se pueden comprobar festivos por país, religión, etc.

BUSCA TU PROPIA VISION PERSONAL

Cuando se fotografían monumentos o lugares famosos, quien más quien menos todo el mundo cae en la comodidad de sacar la fotografía típica, igualita que las postales del puesto de la esquina. Busca tu manera de plasmar el lugar con detalles en los que nadie se suele fijar, perspectivas nuevas, o fotos de aquello que pasa alrededor del sitio en cuestión. En ciudad, huye de los sitios más conocidos y piérdete por calles no tan concurridas. Recuerda que normalmente la foto no va a estar esperándote cuando llegues, sino que vas a tener que buscarla o esperar a que aparezca, y estar preparado para atraparla.

CONSIDERACION CON TUS COMPAÑEROS DE VIAJE

Si viajas en grupo, o especialmente sólo con otra persona, has de respetar su probable indiferencia por tus hobbies. En salidas conjuntas, intenta no demorarles. Si quieres hacer fotos, anticipa la ruta y adelántate discretamente para poder tirar fotos sin que suponga una pérdida de tiempo. El amanecer es un momento estupendo para hacer fotos en solitario si los demás están apurando las horas de sueño. No abuses de la cámara en su presencia y no les hagas un millón de fotos a un palmo de la cara si quieres que vuelvan a viajar contigo!

LUGAREÑOS Y OTRAS GENTES

Como siempre, congeniar con los oriundos es la mejor manera de conocer un lugar, aprovechar la estancia, entablar nuevas amistades y, como no, conseguir buenas fotos. Si ya conocemos a alguien de antemano se nos facilita mucho la tarea. En caso contrario, conviene salirse de la ruta más turística y frecuentar los lugares que frecuentan los autóctonos, ya sean bares (nunca falla, pero cuidado donde se entra), mercados, lugares de culto, plazas y zonas de paso, etc. En general, los lugares menos frecuentados por turistas nos ofrecerán la oportunidad de entablar conversaciones sinceras y generar un ambiente de cordialidad. No uses la cámara a la primera de cambio, disfruta de la compañía y si tiene que llegar, la foto llegará. Si eres de los tímidos, de entrada vas a necesitar un objetivo de mayor rango para que los robados tengan un tamaño aceptable. A partir de ahí existen varios trucos, a saber: enfoca hacia algún objeto próximo a tu víctima para que no sospeche, y finge mover la cámara hacio otro sitio midiendo la luz para tirarle la foto; aprovecha los huecos entre la gente en sitios frecuentados; para sujetos en movimiento, prepara tu enfoque con antelación en el sitio por donde va a pasar, y espera que él solito se ponga a tiro; si el tamaño de la cámara lo permite, dispara desde el pecho o el costado fingiendo que no la estás usando; también puedes usar el disparador automático para darte tiempo a “ignorar” la cámara justo antes de que se dispare sola. Y ante todo, si te pillan in fraganti, sonríe :), seguramente recibirás una sonrisa a cambio y de paso te vas quitando el miedito.

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¡Buen viaje!

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